
Hace un par de días encendí el ordenador, abrí carpetas y revisé cuentos abandonados, a medias.
Uno de ellos trataba de esta niña de la foto, que se llama Lila.
Cuando estaba leyéndolo, oí su voz: "Oye, tú, me dijo, ¿qué clase de escritora eres que dejas abandonadas a tus criaturas en esta miseria?"
Al oírla me hizo acordar de mi diciendo lo mismo, tantas veces, clamando hacia arriba.
Me sentí incómoda, probablemente porque tenía razón, pero en vez de justificarme, le ordené que se callara.
"Mira –le dije-, tú no eres más que una ficción, una fantasía, déjame en paz".
Y le di al botón para cerrar el archivo. Pero como ocurre con frecuencia, el ordenador se colgó, lo que ella aprovechó para agregar:
-¿Por qué me quieres sacar del medio? ¿Te crees más importante que yo porque eres la protagonista de una novela en vez de serlo de un cuento, como yo?"
Yo no soy ninguna ficción, le respondí, yo vivo en un mundo real de miles de años, con niños que nacen y ancianos que mueren, que no nació de la imaginación como el tuyo.
-Cuando tu sueñas, me respondió, ¿no crees que estás en un mundo real? Sin embargo, al despertar, te das cuenta que estabas soñando, ¿no?, lo mismo te pasará cuando te despiertes de esta novela.
-Si soy un sueño: ¿quién me sueña a mi?
-Lo sabrás al despertar, me respondió muy marisabidilla.
-¿Y cómo hago para despertarme?
-Dándote cuenta de que estás dormida.
Y ahí tuve una duda aún mayor:
- Pero entonces, dime: ¿
quién se va a despertar, si yo sólo soy un sueño?
- Probablemente, tú seas el soñador y te hayas creído que eras el sueño.
Ya muy cerca de sus argumentos quedé en encontrarme con ella mañana, en el centro de Barcelona, junto a la fuente de las ocas, en la Catedral. Y allí juntas, según me aseguró, nos podremos despertar.
Entonces quería deciros: sino no me veis mas, quizás es porque me desperté. Y si me veis, quizás es porque estéis soñando.
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